Punción seca

El método de punción seca va encaminado al tratamiento de los puntos gatillo, que son puntos donde un tejido muscular está más acortado, de forma que no le llegan nutrientes y, por lo tanto, está hipersensible al tacto, irradiando dolor. La idea es tratar esta zona de contractura máxima, introduciendo una aguja de acupuntura.

Así, el sistema nervioso central comienza un proceso de regeneración de este músculo dañado, relajándolo en su totalidad y haciendo que desaparezca el dolor. La punción seca se define como la técnica invasiva por la cual se introduce una aguja de acupuntura en el cuerpo sin introducir sustancia alguna. Al no emplear ningún agente químico, se considera que este estímulo mecánico constituye un agente físico que permite clasificar la técnica como fisioterapia invasiva.

El objetivo de la punción seca es “desactivar” los síntomas que el punto gatillo miofascial (acortamiento del tejido muscular, conocido como contractura máxima) está generando a ese nivel o a distancia (dolor referido), para conseguir así, la relajación refleja de dicho músculo. Es una técnica levemente dolorosa en el momento y puede persistir dolor post-punción durante unas horas. El tratamiento en el momento no suele durar más de unos 5 minutos aproximadamente.

Después se puede realizar un tratamiento post-punción para disminuir la sensación producida por el pinchazo que incluye masaje de la zona y estiramientos suaves de la musculatura implicada.

En una contractura o punto gatillo, el músculo no está recibiendo los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento y es por eso que aparece el dolor. Tras aplicar la técnica de punción seca, el sistema nervioso central comienza un proceso de regeneración de este músculo dañado de forma que llegan más nutrientes, y si la punción ha sido acertada, el músculo se relaja en su totalidad y desaparecen síntomas como el dolor local y el dolor referido.